Métodos anticonceptivos poco seguros

La utilización de estos métodos exige un gran conocimiento de nuestro cuerpo que no solemos tener, además implica una participación de tu pareja.
Compenetración que no siempre es real ni posible.
Ritmo, ogino, etc.:

Es el método del ritmo. Con él pretendemos saber el momento de la ovulación de la mujer y abstenerse de tener relaciones sexuales durante este periodo de tiempo. El óvulo vive durante doce horas, y los espermatozoides, de cuarenta y ocho a setenta y dos horas en el interior del útero. En consecuencia habría que evitar el coito durante los cinco días anteriores a la ovulación y el día siguiente a ésta.

No te recomendamos su uso. Aparte de que se trata de un método que ya condiciona la espontaneidad de nuestra sexualidad, para hacerlo bien y determinar exactamente cuáles son esos días, hay que efectuar una serie de cálculos muy complicados durante al menos 12 meses. No obstante si tú crees que puede ser el método más adecuado para ti, te recomendamos que consultes con un especialista que te de las pautas exactas para realizar bien dicho cálculo.
Poca efectividad.

Temperatura:

Se trata de otro sistema para averiguar los días fértiles y abstenerse de realizar un coito durante ellos. Debes tomarte la temperatura cada mañana en ayunas antes de levantarte. En los días siguientes a la regla la temperatura es baja, y baja más aún justo antes de la ovulación para aumentar inmediatamente después. Permanece alta hasta la siguiente menstruación. Los días fértiles son los anteriores y siguientes a la ovulación. El período de “seguridad” lo debes contar a partir de tres días de la temperatura más alta, hasta la siguiente menstruación. Aparte de seguir condicionando tu sexualidad, este método es tan poco fiable como el anterior, ya que requiere de un gran control de tu cuerpo y además se pueden producir situaciones poco controlables por ti, como por ejemplo que cualquier tensión nerviosa, resfriado, etc. pueda introducir cambios en tu temperatura, que ovules dos veces en el mismo ciclo, o incluso ovular en momentos determinados de fuerte tensión emocional.
Poca efectividad.

 

Método del moco cervical o Billings:

Se basa en la observación diaria de los cambios del moco cervical a lo largo del ciclo femenino. Después de la menstruación hay unos días de sequedad (ausencia de moco cervical). Luego empieza a aparecer mucosidad y sensación de humedad. Ha empezado el período fértil. El moco va volviéndose cada día más elástico y lubricante, que son los días de máxima fertilidad, hasta llegar al “día pico”, a partir del cual el moco vuelve a ser más opaco y pegajoso.Durante los días fértiles debe evitarse todo contacto genital. Debes tener en cuenta que muchos factores pueden alterar el moco cervical: El estrés, una infección u otra enfermedad, la toma de algunos medicamentos tales como tranquilizantes, hormonas, antihistamínicos, antibióticos, así como, con las duchas vaginales y aerosoles.
Poca efectividad.

Uso exclusivo de espermicidas:

Son sustancias químicas que se presentan en forma de crema. Estos productos se introducen en la vagina antes de la relación sexual, lo más cerca del cervix que podamos. Supuestamente actúan destruyendo los espermatozoides, como su nombre indica, y como agentes inmovilizadores de los mismos, aunque la realidad es que no siempre lo consiguen No es conveniente su utilización de forma exclusiva como método anticonceptivo.
Poca efectividad.

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