Las clínicas abortistas denuncian “agresiones”

Público. RAFAEL / L. DEL POZO

El próximo miércoles harán un paro en señal de protesta


Una consulta de una clínica acreditada para la interrupción del embarazo. G. Sanz

Las clínicas que realizan interrupciones voluntarias del embarazo se han hartado. Se han hartado, según denuncian, de los ataques verbales y físicos de grupos que se oponen al aborto. Por ello, los 35 centros que forman parte de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del embarazo (ACAI), junto a otros 19 centros, no realizarán ni un sólo aborto el próximo 1 de julio. Con la protesta quieren denunciar los ataques sufridos a los centros, que realizan casi el 90% de las interrupciones.

Hace más de un año y medio, ACAI ya protagonizó un paro de sus quirófanos durante una semana. En aquella ocasión, además de denunciar las campañas de desprestigio contra los centros, reclamaron un cambio de ley que diera más seguridad jurídica a mujeres y médicos.

Ahora, las campañas de los llamados grupos provida se siguen produciendo, pero, según denuncian los centros, los ataques “son más agresivos” a medida que avanza la tramitación del anteproyecto de la nueva Ley del Aborto. “No entendemos que un médico sea asesinado en EEUU [George Tiller, defensor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres] y haya mucho revuelto mediático y, sin embargo, de lo que pasa aquí no se habla”, señaló ayer el presidente de ACAI, Santiago Barambio. En su opinión, existe un clima de violencia hacia los médicos que practican abortos, pero “no pasa nada”.

Persecuciones

Los principales ataques se producen en los centros de Catalunya y Madrid, explican los afectados. Pero en los últimos meses las agresiones en Valencia se han vuelto muy violentas, señalan desde la asociación. Según alertan, la semana pasada, una asistente social de un centro de Castellón fue perseguida con una barra de hierro cuando salía de trabajar por miembros de asociaciones que se oponen al aborto.

En Madrid, los ataques más duros los ha sufrido la clínica Isadora, donde hace un año alguien reventó las cristaleras del centro con adoquines. “No puede ser que por ofrecer una prestación que no da la sanidad pública, los profesionales y las mujeres que acuden a los centros sufran estos ataques”, indicó Empar Pineda, portavoz de Isadora.

 

 

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