Cuando pedir permiso en casa desata un drama

Público. Es Folletos en un centro de centros de salud sexual y reproductiva de Madrid. – REYES SEDANO PATRICIA RAFAEL – MADRID – 23/05/2009 22:00

La mayoría de jóvenes de 16 y 17 años que abortan sin consentimiento paterno huyen de un conflicto familiar

María (nombre ficticio) se enteró de que estaba embarazada cuando le quedaban cuatro meses para cumplir 18 años. Bajo ningún concepto quería seguir adelante con la gestación. Pero para abortar, como exige la ley, necesitaba el consentimiento paterno. Su madre se negó a dárselo. Sus creencias religiosas se lo impedían. Aun así, le propuso la emancipación legal para que pudiera decidir ella misma. El problema era que para poder hacerlo es necesaria la firma de los dos progenitores, y el padre de María hacía tiempo que se había marchado de casa, y nadie sabía dónde estaba. El tiempo corría en su contra y finalmente la joven dio a luz a su hijo.

Isabel Serrano, ginecóloga y presidenta de la Federación Estatal de Planificación Familiar (FEPF), explica la experiencia personal vivida por una de sus pacientes para justificar la medida que mayor debate ha suscitado del anteproyecto que regulará la nueva Ley del Aborto: que las jóvenes de 16 y 17 años puedan interrumpir su embarazo sin que sea obligatorio el consentimiento paterno.

El PP criticó la medida calificándola de “aberrante”

Conflictos y sufrimiento

“Los padres no deberían preocuparse por esta medida, porque vemos que las jóvenes acuden a ellos cuando piensan en abortar. Pero no podemos olvidar que hay chicas con unos conflictos familiares muy fuertes y que todas estas circunstancias les producen mucho sufrimiento. Con la actual regulación están desamparadas”, explica Serrano.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió la medida esta semana. Al igual que Serrano, se mostró convencido que las chicas que no informen a sus padres serán “una excepción”. “Hay que dar confianza a los jóvenes“, añadió y con estas palabras zanjó, al menos, la polémica surgida dentro de las propias filas socialistas. No así en el PP y en los sectores más conservadores, desde donde se ha calificado la medida de “aberrante” y se ha acusado al Gobierno de faltar el respeto de los padres.

Responsables para todo

Para Empar Pineda, portavoz de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI), el debate se basa en “planteamientos hipócritas”. “Una adolescente puede mantener relaciones sexuales sin el permiso de sus padres y no puede decidir sobre interrumpir un embarazo. Si es responsable para una cosa también lo es para la otra“, añade.

La experta cree que lo que pone de manifiesto la polémica es la falta de confianza y comunicación entre hijos y padres y, sobre todo, un déficit de educación sexual dentro de la familia. “De la sexualidad no se habla, y no me refiero a una conversación cuando los chicos cumplen 14 años, sino a normalizar el tema desde que son pequeños”, dice. Pineda basa su afirmación en años de experiencia y en escuchar una y otra vez a padres sorprendidos porque su hija adolescente se ha quedado embarazada. “Dan por sentado que la educación sexual la aprenden en el colegio y cuando les preguntas si han hablado en casa sobre ello, la mayoría mira para otro lado”, señala Pineda.

La responsable del Área Joven de la FEPF, Raquel Hurtado, explica cómo se sienten las jóvenes que llegan con un embarazo no deseado a los centros de salud sexual y reproductiva: “Suelen venir solas o con su pareja, y cuando les dices que deben hablar con sus padres sienten mucha angustia. Eso implica que sus progenitores sepan que han mantenido relaciones sexuales. Tienen miedo a su reacción, que suele ser mejor de lo que esperaban”.

El presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología, Manuel Lucas,afirma que la sexualidad se ha abordado en España desde una perspectiva “exclusivamente negativa”. “Hay que hablar con los hijos de lo que puede ocurrir si se practica sexo sin prevención. Pero no sólo eso. También hay que hablar de ello con normalidad, porque si un niño ve que el padre se sonroja o titubea cuando le pregunta sobre sexo, el pequeño percibirá que ahí hay algo raro”, argumenta.

Familias implicadas

Lucas insiste en que no sólo las administraciones deben involucrarse en la educación afectivo sexual la futura ley del aborto prevé una Estrategia de Salud Sexual que incluye campañas y medidas en el ámbito educativo. “Las familias deben implicarse porque la diferencia entre ejercer la libertad con madurez y no ejercerla es el conocimiento”, añade.

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, también cree que en España existe un déficit de educación sexual, por parte de las administraciones y de la familia. Pero califica de “barbaridad” que las jóvenes puedan abortar sin el consentimiento paterno. En su opinión, si existe conflicto entre padres e hijos como le ocurrió a María un juez debe decidir “qué es lo mejor para la menor”.

Marisa Fernández, miembro de la Asociación Dones Juristes, resume el debate con un argumento: “Si a los 16 años uno se puede casar y puede tener hijos, no tiene sentido que no pueda decidir lo contrario. Si son maduras para tener relaciones sexuales también lo son para decidir. Y si no, ¿qué haremos? ¿Prohibirles el sexo?”.

Aumentan las cifras en la adolescencia

Más interrupciones en los últimos 17 años
Los abortos en jóvenes de entre 15 y 19 años se han incrementado un 4,1% entre 1990 y 2007 (año que recoge los últimos datos oficiales), pasando de los 1.522 a los 6.273. El incremento de la media nacional en el mismo periodo se sitúa en el 3,1%.

Sin consultas en centros de salud sexual y reproductiva
Dos tercios de las jóvenes que se habían sometido a un aborto reconocieron que en los dos últimos años no habían acudido a un centro de centros de salud sexual y reproductiva, según datos recogidos por Margarita Delgado, socióloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Para la experta, los datos demuestran la falta de formación en prevención. “Los jóvenes saben de la existencia de los métodos anticonceptivos, pero es necesaria una mayor concienciación”, explica.

Madurez de los menores
La Ley de Autonomía del Paciente, aprobada en 2002, dice que a los 16 años una persona puede decidir a qué tratamiento médico someterse. Es decir, un joven de 16 y 17 años puede decidir si quiere someterse o no a una operación de riñón. Sólo hay tres casos en los que el límite es la mayoría de edad legal: someterse a técnicas de reproducción asistida, participar en análisis clínicos y someterse a un aborto. El anteproyecto de la futura Ley del Aborto elimina la última excepción.

Grave riesgo para la salud
En el apartado 3 del artículo 9 de la Ley de Autonomía del paciente se especifica que en caso de que exista una actuación “de grave riesgo, según el criterio del facultativo, los padres serán informados”.

Consentimiento paterno en europa
La gran mayoría de los países del entorno europeo permiten que las jóvenes de 16 y 17 años aborten sin necesidad del consentimiento paterno. En algunos estados, como Francia, es necesario que un mayor de edad acompañe a la menor.

 

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