15 nov 2013

Socorristas en Red, guía y contención hacia un aborto seguro

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Domingo, 3 de noviembre de 2013

Socorristas en Red, guía y contención hacia un aborto seguro

Mujeres protagonistas de una forma de ejercer el derecho

Jóvenes de una red nacional de organizaciones feministas asisten gratis en la interrupción de embarazos hasta la semana 12 con misoprostol, una droga que se vende en farmacias. Cuentan con la ayuda de médicos del sistema de salud pública.

Por Sonia Tessa

Es un número de teléfono, así de simple. Lo atienden un puñado de mujeres jóvenes, feministas, militantes. “Hola, tengo un problema”, puede ser la primera frase que escuchen, o la más directa: “Hola, me dijeron que vos me podés ayudar por un evatest positivo”. Incluso, algunas lanzan “hola, quiero sacarme algo”. No es fácil que lo planteen de una. El número es el 156 146625 y lo atiende un colectivo de mujeres llamadas Socorristas en Red, ideado para asesorar y acompañar a aquellas que quieren abortar. A pura militancia, sin subsidios ni estructuras estatales, aunque sí con el acompañamiento comprometido de médicos del sistema de salud pública. El encuentro con Pilar Escalante, Marina Calvagna y Luciana Caudana, tres de las integrantes de Socorristas en Red, es alegre. Sin solemnidad, ellas cuentan cómo ponen el cuerpo para mucho más que la explicación técnica sobre la utilización del misoprostol, la droga para interrumpir el embarazo prácticamente sin riesgos hasta la semana 12 y que se puede conseguir en farmacias, con receta. Pese a los miedos iniciales, antes de lanzar esta línea, las Socorristas ahora aseguran que “hacer un aborto con misoprostol es sencillo, no tiene riesgos” y lanzan una frase irrefutable: “Nunca ninguna mujer murió por un aborto con misoprostol”.

En esa primera llamada, las Socorristas proponen un encuentro para conversar sobre cómo hacerlo, dónde conseguir la receta, y luego las pastillas, así como cualquier otra duda. Más tarde, se convierten en la voz amiga para saber si todo está bien, para contestar cualquier duda. Durante la nota hay risas, hay ironías y hay convicción política. “Nosotras podemos tener ciertas herramientas, las ponemos a disposición y las compartimos con las mujeres, las hemos creado con ellas. Ahora, no somos las responsables de la salud de esas mujeres y de hecho el aborto con misoprostol permite, entre otras cosas, que la misma mujer sea la responsable, la protagonista, quien está activa en ese proceso en su vida”, fundamenta Pilar, a quien sus amigas llaman “La Pichu”.

En Socorristas en Red, en Rosario, confluyen integrantes de Deshabitadas, colectivo feminista de Marea Popular y de MalasJuntas, del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional. “En realidad, la red empezó después de una asamblea anual de la Campaña por el Derecho al Aborto en Córdoba, donde socializaron cómo funcionaba la línea de acompañamiento en Neuquén con Las Revueltas. Es lo que deviene Socorristas en Red”, apunta Marina.

La idea germinó pronto. “Entre las compañeras que fueron a la asamblea anual, una de ellas se había hecho un aborto con misoprostol y la había acompañado una de las médicas que ahora nos acompaña a nosotras, que atiende en el sistema público de salud y es generalista”, rememora Pilar acerca del comienzo de la experiencia que hoy las lleva a atender, como mínimo, una llamada de consulta por semana. Al principio, el número de teléfono circuló de boca en boca, y desde febrero figura en socorristasenred.blogspot.com.ar.

Las primeras llamadas provenían de gente conocida. “Era como un círculo más chiquito, más cercano”, recuerda Marina. Pilar agrega que “jugaba una confianza más personal que política”. Más tarde, había “casos que venían desde los médicos. Ellos les hacían las consejerías y nos preguntaban si podríamos acompañar a tal mujer, que se iba a hacer el proceso tal día”, plantea Marina. Es que el acompañamiento no siempre tiene que ver con lo médico. “Sucede mucho que no necesitan acompañamiento en términos de salud, como si les vaya a pasar algo, pero sí muchas te vuelven a preguntar lo mismo, chequean, es más un acompañamiento en el sentido de saber que hay alguien”, apunta Pilar, y Marina resume: “No estar solas”.

Esas llamadas se convierten en horas en un encuentro personal con la mujer que quiere abortar –puede ir acompañada, pero la charla es con ella– y luego, cuando la mujer está en condiciones, el acompañamiento en el proceso que puede durar unos días. No es matemático: a veces de una primera llamada deviene un acompañamiento quince días después.

“Básicamente en ese primer encuentro les damos información. Una buena parte es charlar, sacarse dudas, muchas vienen ya diciendo que o bien accedieron al libro (¿Cómo hacerse un aborto con pastillas?, de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto) o accedieron al blog y tienen información de eso, o tienen una amiga que ya hizo el proceso y algo les contó. Pero aún quienes ya se leyeron todo, llegan con un montón de dudas”, cuenta Marina.

El remedio

El Oxaprost, el nombre comercial del misoprostol, tiene un precio de alrededor de 400 pesos en farmacias. Para un aborto que se complete en un primer intento, la mujer utilizará 12 de las 16 pastillas que trae el paquete. Socorristas en Red armó un banco de pastillas con el sobrante, para proveer a aquellas mujeres que no tengan cómo comprarlas.

Hay tres métodos para utilizar el Oxaprost como abortivo: vaginal, sublingual y bucal. En los tres casos, las aplicaciones son tres, de cuatro pastillas por vez, aunque varía el lapso entre cada aplicación. Cuando una mujer se acerca a Socorristas en Red sabrá que hay otra mujer atenta a lo que le ocurra. Las llamadas o mensajes de texto van y vienen. Puede ser que las mujeres les consulten por síntomas, o que las Socorristas se comuniquen para ver cómo fue. Lo cierto es que no están solas.

“En su momento las compañeras de Neuquén nos lo decían, pero aún así tuvimos nuestros miedos. Después lo pudimos comprobar. El aborto con misoprostol es muy sencillo. No tiene casi complicaciones, las que se encuentran no son complicaciones, son cosas que pueden pasar, pero que no ponen en riesgo la salud de la mujer ni nada, son cuestiones sencillas. Nunca ninguna mujer murió por abortar con misoprostol”, argumenta Pilar.

El año y medio de acompañamiento les dio “mucha más cancha, para saber de qué manera las mujeres entienden más una explicación. Que te llamen. Yo recuerdo que en los primeros acompañamientos una vez me llamó la madre de una chica de 15 años con unas preguntas que yo no entendía. Ahora después de haber acompañado durante un año y pico casos sé lo que puede pasar. Entonces, ante alguien que me está haciendo una pregunta que no entiendo le puedo decir a ver, me estás hablando de esto o de esto”.

La contención

El aborto con misoprostol como una forma de empoderamiento de las mujeres en el ejercicio de sus derechos reproductivos es una de las ideas fuerza de Socorristas. “Una de las cosas que permite el aborto ambulatorio con misoprostol es que hay chicas que ni siquiera contactan con los médicos, que se hacen todo el proceso sin necesitarlo, y hay chicas que sí”, asegura Luciana.

Entonces, después del primer encuentro, de hacer una ecografía para saber el tiempo exacto de embarazo y de haberse procurado las pastillas, las mujeres deciden cuándo van a empezar el proceso. En ese momento, las Socorristas, del otro lado del teléfono, están atentas. “Cuando sabemos que empieza, seguramente nosotras vamos a estar mandando mensaje, o la chica nos manda un mensaje a nosotras. Les preguntamos: ‘¿ya te pusiste las pastillas, cuántas te pusiste, de qué manera lo vas a hacer? Porque como existen tres métodos entonces, para estar seguras, queremos saber bien a qué hora y con qué método. Y así, remarcar la información todo el tiempo si es necesario, hay chicas que están super cancheras, que no tienen ningún problema”, cuenta Marina.

Ese acompañamiento incluye que la Socorrista que tiene el teléfono está disponible “a la hora que sea, así sea las 3 de la mañana”. Cuando la mujer tiene que conseguir las pastillas, los mensajes con preguntas y datos son permanentes. “Así se va siguiendo todo el proceso de la colocación, el sangrado, la expulsión, si tienen algunos malestares o no”, relata Marina. La presencia incluye un pacto. “Les pedimos que nos vayan avisando qué sienten, que nos llamen si sienten algo raro, o si se están colgando y no te llamaron, mandás un mensaje preguntando cómo está todo, si ya empezó el sangrado”,

Un folleto realizado en febrero pasado en la Asamblea anual de las Socorristas, que se hizo en Neuquén, es de lo más gráfico: “¿Qué vas a sentir?”, plantea. Y responde: “a. Dolor abdominal parecido al menstrual. b. contracciones. c. escalofríos. d. fiebre menor a 38º (dura poco). e. náuseas. f. vómitos. g. diarrea. h. dolor de cabeza”. Un globo de diálogo de historieta propone “para calmar esos dolores podés tomar ibuprofeno”. Otro texto dice “importa que estés bien atenta a los síntomas que tu cuerpo vaya manifestando”. Avisan además que el sangrado puede durar varios días. Y como consejo adicional, si la fiebre va en aumento, si la hemorragia es abundante (más de cuatro apósitos en dos horas) o si la mujer se desmayó, alientan a “ir al centro de salud más cercano”.

Médicos aliados

Justamente por eso es crucial contar con médicos aliados en el sistema público. La confluencia entre Socorristas y los profesionales se dio como un devenir sin casualidades. “En este proyecto nos encontramos dos necesidades. Los médicos venían planteando algo que no era nuevo, se les presentaban casos todos los días. Y nosotras con la necesidad de acompañar a las mujeres desde otro lado y obviamente con la necesidad de conocer en qué nos metíamos, porque está en juego la salud de una mujer, también la salud mental, la necesidad de estar acompañadas. A la vez, nos hacíamos carne de la necesidad del otro cuando nos escuchábamos. Acá en Rosario tenemos bastante a favor la corriente de articulación médica. Son dos los que más activan, pero también hay un montón de otros médicos que bueno, un poquito más o un poco menos, escuchan y quieren participar también y se suman”, suma Marina.

Que haya más profesionales dispuestos a escuchar a sus pacientes se imbrica con la historia reciente. “En los últimos años se han dado algunas cuestiones importantes en términos de cómo entender la salud pública. El fallo de la Suprema Corte de Justicia de marzo de 2012 (sobre abortos no punibles) pone al médico en otro lugar. No tanto a aquellos que ya tienen resuelto que el acceso a la interrupción del embarazo es un derecho de la mujer y que ellos tienen que garantizarlo. Pero hay muchos médicos que están en un lugar más dudoso y que haya legislación o fallos judiciales donde el acceso al aborto es lo que prima, también genera otro lugar”, reflexiona Pilar.

En ese primer encuentro con las mujeres que acuden a ellas, las Socorristas les piden que se hagan una ecografía. Como el aborto con misoprostol es mucho más riesgoso después de la semana 12, cuando ese plazo está cumplido o por cumplirse, los tiempos urgen. “Una lo que dice es 12 semanas, necesitás hacerlo ya, la ecografía es mañana. Mañana tenés inglés, no vas a inglés, no importa. Porque después están esas cosas: mi primo cumple 10 años, yo le hice la torta, quiero ir… Bueno, no. Tampoco podemos nosotras obligarlas, llevarlas de la mano, ir a buscarlas a la casa, pero sí dejarles en claro necesitás hacer ya esa ecografía. Le decimos: ‘Mañana te hacés la eco, y pasado mañana empezás el proceso'”, dice Pilar, con un tono que deja poco lugar a dudas.

En el blog, en el tercer paso de “Cómo hacerse un aborto con pastillas”, aclaran cuáles son los derechos de una paciente cuando hace una ecografía. “No dejes que sea un episodio de tortura y/o violencia emocional contra tu decisión de abortar. Parir o no parir, eso lo decidís vos”, es el texto que escriben. El derecho de las mujeres es que el personal de salud sólo les informe las semanas de gestación, que no las obligue a escuchar los latidos ni a mirar imágenes, y que tampoco haga comentarios que puedan molestarlas.

Desdramatizar

Es que el aborto, de por sí, no tiene por qué ser un drama. Por el contrario, se trata de una decisión que cada mujer atraviesa a su manera. “Hace poco decíamos cómo algunas, pese a toda una deconstrucción discursiva, cargábamos con la idea de que un aborto era algo tremendo. Y en realidad, cargamos con prejuicios. En la vida cotidiana encontrás que se pasa de maneras muy distintas un aborto y que gran parte, sino la totalidad, del trauma, del miedo, viene del silencio, del ocultamiento”, asume Pilar.

“A nosotras nos ha agarrado por sorpresa también. Poner el cuerpo y en lo subjetivo cómo atravesamos los acompañamientos nosotras mismas también ha sido un darnos cuenta de que no estamos solas”, dice Marina, quien reconoce que las circunstancias de la mujer son determinantes en cómo vive ese aborto. “Es increíble la diferencia de cómo lo atraviesan una mujer que está acompañada, segura de su decisión, sin ningún tipo de culpa, segura en su casa, tranquila; de cómo lo pasa otra chica que lo está llevando en secreto, con una amiga, o con su pareja pero súper en secreto. Seguramente esta chica que está más sola te llame 8 mil veces diciéndote que le bajó la presión, que le duele la panza, que qué puede tomar, que no aguanta más el dolor, y la otra seguramente te diga que sí, tiene dolores pero soportables, consciente de que hubo algo que está sucediendo en su cuerpo que no es algo que te pasa todos los días, pero tampoco dramatizando la situación”, describe Marina.

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One Response to Socorristas en Red, guía y contención hacia un aborto seguro
  1. Las mujeres solo luchan por algo que creen que es correcto


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