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¿Qué son las infecciones de transmisión sexual?
Son aquellas enfermedades infecciosas que se transmiten a través de determinadas conductas o prácticas sexuales. Se las conoce también por sus siglas: I.T.S.
Son enfermedades, es decir alteraciones de la salud, algunas pasan casi inadvertidas o producen pocos trastornos y otras dan unos síntomas más graves.
Son infecciosas, es decir su causa suele ser un microorganismo (un ser vivo muy pequeño) que sólo se ve con microscopio. Hay varios tipos: hongos, bacterias y virus. En cambio otras se pueden ver a simple vista como las ladillas.
¿Cómo se transmiten?
Se transmiten de una persona a otra mediante el contacto directo con una zona infectada.
Otro tipo de transmisión que se puede presentar es de la mujer embarazada e infectada al feto que, tras el nacimiento, puede presentar síntomas de la enfermedad.
Algunas de estas enfermedades, además de por contacto sexual, también se transmiten por contacto sangre-sangre a través de ciertos objetos como jeringuillas, maquinas de afeitar, cepillos de dientes etc.
En la transmisión hay un concepto muy importante, es el llamado período prodrómico o ventana, se trata del tiempo que transcurre desde el contacto con el microorganismo hasta que aparecen los primeros síntomas de la enfermedad. Este período tiene el inconveniente de que es normalmente asintomático, es decir no se siente nada y sin embargo si se puede contagiar a otra persona.
Tratamiento
Como casi todas las enfermedades tienen tratamiento y la mayoría se curan con facilidad.
Es importante que si se tiene sospecha de ITS, se busque atención médica inmediatamente. Cuanto antes se ponga tratamiento, menor es el riesgo de problemas permanentes y de contagiar a personas con las que tengamos relaciones sexuales.
¿Cómo se puede evitar el contagio?
La forma más eficaz actualmente para evitar el contagio es la PREVENCIÓN, es decir, usar el preservativo o evitar tener contactos sexuales con una persona enferma hasta que no esté curada.
La prevención de las ITS es algo que nos corresponde a todas las personas desde que decidimos mantener relaciones sexuales. Todos podemos formar parte de la cadena de contagios y somos responsables de nuestra propia salud y en buena medida de la salud de los demás.
Si creemos o sabemos que padecemos alguna ITS no conviene automedicarse, es decir cualquier medicamento que se use lo debe recomendar un/a especialista. Es la mejor forma de saber exactamente que infección es y tratarla correctamente.
Si se tiene pareja estable, hay que advertir de lo ocurrido y acudir ambos al médico/a para ser tratados. Para que el tratamiento sea eficaz es necesario que lo realicen ambos miembros de la pareja
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