20 dic 2013

Gallardón oculta a las diputadas del PP la ley del aborto

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Pilar Portero y Ana Cañil

 

Gallardón oculta a las diputadas del PP la ley del aborto

 

Publicado: 19/12/2013 21:11

 

El Gobierno ha pedido por Navidad una Ley del Aborto, al gusto del ala dura del partido. Como ha dejado claro el ministro del Opus, Jorge Fernández Díaz, metiendo presión mediática al filtrar que mañana se podría aprobar. Aunque Alberto Ruiz Gallardón se ha ocupado de envolverla en papel de regalo, el encargo parte de Rajoy, con lo cual sería raro que la única promesa del programa electoral que va a cumplir el Gobierno, se aprobará sin el presidente en el Consejo de Ministros, ya que está en Bruselas. Claro que de Rajoy, uno puede esperar cualquier cosa.

 

Para no arruinar la sorpresa, ni uno de los 185 diputados del PP que tendrán que aprobarla después en el Congreso conoce su contenido, excepto por lo que ven en los medios de comunicación, tal y como reconocen con preocupación. No son pocos los diputados que se sienten incómodos y con problemas de conciencia con lo que ha trascendido. En el Grupo parlamentario popular hacían bromas con “lo poco adecuado que resulta que la reforma del aborto coincida con el nacimiento del Niño Jesús”.

 

Apostadas a la puerta del hemiciclo por donde entran y salen los diputados populares, hemos realizado nuestro propio sondeo, mayoritariamente entre ellas que son las que tienen que parir. ¿Conocen la redacción final de la reforma del aborto que Gallardón asegura que se aprobará en el Consejo de Ministros antes de que acabe el año? La respuesta ha sido unánime: “Nada. Ni una línea, excepto lo que comentamos entre nosotros por lo que leemos en la prensa”. Desde la vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, hasta las más jóvenes y nuevas señorías, ninguna tiene una información clara y precisa. No les cabe duda de que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, no mentía cuando dijo desconocer el contenido. El Gobierno teme que los siete diputados o diputadas que en mayo adujeron problemas de conciencia para votar sí a la reforma, no hayan entrado en razón a pesar de los mensajes que les han hecho llegar desde Moncloa para pedirles que no arrastren a otros compañeros dudosos con sus argumentos en contra. En su momento, la vicepresidenta Saénz de Santamaría aprovechó estos datos para retrasar su aprobación. Tres señorías ya han advertido a día de hoy que se abstendrán de votar. Al ser una ley orgánica, el PP necesita el voto de 177 diputados.

 

A Tristana Moraleja Gómez, la primera señoría joven y popular a la que abordamos casi se le va la color de la cara. “¿Ley del aborto? No sé nada, y no apuntes nada porque no he dicho nada. Quizá si habláis con M…..” Y acelera el paso camino de su escaño mientras dentro Rafael Hernando y Tudanca pelean a cuenta de la frase de Hernando de “algunos se han acordado de su padre cuando había subvenciones para encontrarlo”. Aparecen tres señorías que rondan los 40 con una indumentaria muy PP. ¿Alguna de ustedes es Marta Torrado, que al parecer es la que más sabe del proyecto de Ley del Aborto? ¿Y ustedes conocen la reforma? La cara de sorpresa y pavor es un poema, tan similares en su expresión como los pantalones skinny y las botas de media caña que lucen como uniforme. No son trillizas, es obvio, pero mueven la cabeza de una lado a otro con idéntico ritmo, el tiempo suficente para que una responda: “Nosotras no sabemos nada de eso y ninguna somos Marta Torrado, que es rubia y con la raya a un lado”. Cogidas del brazo atraviesan el pasillo camino del patio, donde encienden un cigarro.

 

La desesperanza nos la quita Rocío López, una educada y simpática diputada del PP por Toledo, conocida por sus posiciones provida y que no tiene ningún problema en abordar el asunto. “No sé nada del texto definitivo en concreto, pero creo que lo voy a saber, porque soy miembro de la Comisión de Justicia y estoy muy interesada en este asunto. Estoy deseando que se apruebe el proyecto de ley, iba en nuestro programa y creo que nuestros votantes lo están esperando”, comenta López, tranquilamente y sin la sensación de masticar espinas con que algunas de sus colegas nos han despachado. “Creo que hay bastante sintonía entre nosotros sobre retirar lo de que las adolescentes de 16 y 17 años no precisen permiso paterno para abortar, aunque en lo del aborto eugenésico quizá haya más dudas”.

 

Hay más que dudas, según constatamos, y la unanimidad sobre los 16 años es casi la única que tienen en estos momentos. Suprimir el aborto en caso de malformación del feto es uno de los supuestos que más problemas ha creado y creará entre las filas populares, así como el regreso “retrógrado” a una ley de plazos de 1985: “Cuando ya estuvimos 8 años con la ley actual y Aznar”, nos confirma una colega de Rocío López, otra señoría jovencísima y de la última hornada popular, pero que de entrada se declara no provida, pese a su enorme respeto por Rocío “una de las pocas que es coherente en su forma de vida y su pensamiento”. Acto seguido ruega el anonimato si queremos que pase a hablarnos de su asombro: “Porque no nos han consultado nada sobre ese proyecto de Ley del Aborto, siendo como es un tema tan delicado para nuestras conciencias. Yo lo he comentado en corrillos con compañeros, pero por favor, sin citarnos. No tenemos ni idea de en qué va a quedar el texto definitivo y tener en cuenta que no es proyecto hasta que no vaya a Consejo de Ministros”. Cuando la informamos sobre las dudas de que les vayan a consultar por muy en conciencia que sea, la joven señoría se marcha cabizbaja, temiéndose que tendrá que elegir entre su voto en conciencia frente a una ley que no comparte, o su carrera política.

 

“Ganará su carrera política, porque tienen mucho que perder y no van a arriesgarse. Se comerán las lágrimas unas pocas, tampoco muchas”, nos confirma otra señoría, el único varón al que abordamos, colega de la anterior y que ya viste canas. “Sólo Celia Villalobos dirá que no ese día con su voto, porque ya tiene hecha su carrera política y la va a capitalizar. Hay otras ya también maduras que se ausentarán el día de la votación, previa advertencia de que no estarán para no tener que votar en contra. Lo único que se las ha pedido es que no creen bandos con este asunto ni en Génova ni en el Grupo Parlamentario”, apunta la misma fuente. Una muestra de que no va a haber guerra y que todos son obedientes -en el PP no existe el voto por libertad de conciencia- es que ninguna de ellas se ha alineado con El Pacto entre mujeres que esta semana llevaron al Congreso las diputadas de PSOE, IU, BNG, Amaiur y Nafarroa-Bai y 200 organizaciones que están en contra del mal llamado proyecto Gallardón.

 

Sólo Celia Villalobos responde clara y escueta en un momento que sale del hemiciclo: “No tengo ni idea, nos nos han consultado nada y no sé qué va en la Ley”.

 

“Quizá la única que se atreva incluirse en la foto de las mujeres contra la Ley Gallardón sea Villalobos”, reflexiona Ángeles Álvarez, la diputada del PSOE que pide cuentas a Gallardón, ya sea por los proxenetas o por la Ley del Aborto. “Hace meses que le he preguntado ya -y en más de una ocasión y por escrito- que desvele quiénes son los expertos médicos, juristas, religiosos que le asesoran. Se niega a dar los nombres. Se limita a decir que le han asesorado expertos en todas esas materias, pero sin especificar. Creo que las diputadas del PP que os están diciendo que no saben nada de la ley, dicen la verdad. Y el proyecto irá a Consejo de Ministros sin que ellas tengan ni idea”, explica Álvarez.

 

El Ministerio de Justicia sigue reuniéndose con las organizaciones implicadas en la Ley del Aborto, como “nosotrasdecidimos.org u otras de signo más centrado, católico progresistas, sector sanitario -ginecólogos, psicólogos, psiquiatras- pero Gallardón envía en esos casos al secretario de Estado de Justicia, que tampoco tiene todos los datos de lo que va a incluirse en el proyecto de ley. Quienes han asistido a esas reuniones y tras observar al secretario de Estado de Justicia, tienen la impresión de que “quieren regresar a la ley de los tres supuestos del 85, pero poniendo más obstáculos, como por ejemplo que junto al del informe de un psiquiatra por los daños para la madre, se incluya además el informe de otro médico de la sanidad pública. El ministro blandirá el ‘no meteremos en la cárcel a la mujer’ para justificar todo lo demás”, dice Álvarez. “No meteremos en la cárcel a la mujer, pero como metemos al médico, a la enfermera y hasta al portero, pasarán las semanas y entre las amenazas y la necesidad de tanto informe, se consumirán los plazos para abortar”, apunta un pelín encendida una diputada popular que todavía está sopesando qué hacer con su voto.

 

Los diputados del PP acatarán el principio de disciplina interna pero eso no quiere decir que comulguen con la retroley. “Un amigo ginecólogo me dice: ‘¿Para qué voy a pedir un estudio de malformación sobre una madre, si la ley no les va a dejar hacer nada?’ De nuevo, los pudientes se irán a abortar fuera y los pobres pondrán su vida en peligro”, dice un señor diputado que tiene claro que defraudará al partido. A algunos les quedó grabada la carta que el neurocirujano infantil Javier Esparza escribió a Gallardón: “Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento”, que merece una relectura.

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