23 abr 2013

En busca del ‘semen perdido’

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SINDROMES TRASCULTURALES | En varones

En busca del ‘semen perdido’

El síndrome del ‘semen perdido’ es específico del sudeste asiático. | EL MUNDO

  • En Asia existen síndromes transculturales relacionados con la sexualidad
  • Están basados en creencias erróneas y crean sensación de angustia y malestar

Beatriz G. Portalatín | Madrid

Actualizado viernes 19/04/2013 17:26 horas


No son conocidos en España, ni siquiera se ha reportado ningún caso, pero en otras culturas como en el subcontinente asiático existen algunos síndromes transculturales que aún colean entre muchos de sus ciudadanos y afectan de manera importante a su sexualidad. Dos de ellos son el síndrome de Dhat, más conocido como el ‘síndrome del semen perdido’ y que tradicionalmente es considerado como ‘la neurosis sexual de Oriente’, y el síndrome de Koro. Ambos tienen una carga psicológica y cultural detrás arrastrada por mitos y ancestros de su cultura.

“Debido a la población inmigrante que tenemos en España, es necesario que los médicos conozcan estos síndromes y sean capaces de explicarles a sus pacientes de qué se trata y sobre todo derribar esas creencias erróneas”, afirma a ELMUNDO.es Natalio Cruz, coordinador nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU).

Síndrome del ‘semen perdido’

Está clasificado dentro del DSM-IV como un síndrome transcultural. Los pacientes con el síndrome Dhat o ‘semen perdido’ relatan eyaculaciones involuntarias, bien nocturnas e incluso, en ocasiones al orinar. Suele además ir acompañados de síntomas somáticos como debilidad o cansancio.

Se trata, explica el doctor Eduardo García Cruz, urólogo del Hospital Clinic de Barcelona, de un síndrome que tiene síntomas genéricos y somáticos como debilidad, fatiga, ansiedad y también puede haber en ocasiones depresión o cuadros psicóticos, o incluso aparecer síntomas sexuales como la disminución de la libido, disfunción eréctil o alteraciones en la eyaculación.

“Los afectados creen que pierden demasiado esperma y que por ello su virilidad se verá reducida, por lo que la sensación de malestar y angustia puede ir in crescendo. Tanto es así que evitan incluso orinar”, señala. Todo esto, asegura el doctor, tiene una base cultura.

Toda esta ‘neurosis’, explica, es debido a la antigua creencia proveniente de la llamada ‘Ayurveda’ (el antiguo sistema de medicina tradicional, originado en la India). En ésta se considera el semen como el fluido más valioso que tiene el hombre, por lo que su pérdida es considerada como una falta de energía en el individuo. Algo así, como una falta de virilidad.

“Suelen darse sobre todo en zonas rurales del continente, de clases bajas y con una política muy conservadora”, aclara el doctor. Lo importante, insiste, es saber qué es este síndrome, saber tratarlo y saber qué hacer cuando nos encontremos un paciente con estas características. No obstante, a lo largo de su vida, este experto tan sólo se ha encontrado con dos o tres casos, pero recalca que “es fundamental explicarles en qué consisten realmente los síntomas que tienen y darles también una base de educación sexual”. En definitiva, derribar esas creencias erróneas.

Síndrome de Koro

El Koro, explica Natalio Cruz, es una extraña enfermedad mental que suele darse principalmente en personas chinas, donde el paciente está angustiado por el convencimiento de que su pene está encogiendo hasta desaparecer dentro del abdomen, para luego causarle la muerte.

Según cuenta la creencia popular, el pene se retrae dentro del abdomen y el afectado muere inmediatamente. “Por este motivo, los enfermos de Koro entran en estados de pánico que les hacen llegar a cualquier extremo con tal de detener esa retracción de su miembro”, expone el doctor. Incluso muchos coreanos pasan la vida estirando su pene para no morir. Pero realmente se debe, bien a varios tipos de enfermedades relacionadas con el pene como puede ser la enfermedad del peyronie o bien por causas comunes del propio envejecimiento.

Es un trastorno o síndrome específico de la cultura del sudeste asiático en el que la persona tiene una preocupación, miedo o creencia irracional, de que su pene o genitales se están reduciendo y van a desaparecer en breve. “El síndrome aparece en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. En China, se conoce como shuk yang, shook yong y suo yang (chino simplificado: 缩阳; chino tradicional: 縮陽 ); jinjinia bemar (idioma asamés); o rok-joo ( Tailandia), para describir a los individuos con esta creencia”, enseña. Tanto es así, que en 1967 hubo un brote en Singapur que afectó a miles de hombres que llegaron a pensar que sus penes habían sido robados.

Pero a pesar de que este síndrome proviene o tiene su origen en China y se encuentra principalmente en el sudeste de Asia, existen casos raros y aislados de koro padecidos por personas de origen étnico en todo el mundo. “En ocasiones se presentan en forma de epidemias en países endémicos. En entornos culturales diferentes se han producido episodios de histeria colectiva de Koro registrados en naciones africanas”, aclara el experto.

Evolucionar en los tiempos

“Estos dos trastornos te hacen ver que hay una serie de creencias culturales erróneas, relacionadas ambas con la virilidad, que carecen absolutamente de base científica”, matiza Cruz. Del mismo modo, y debido a la sociedad multicultural y heterogénea en la que nos rodeamos, Anabel Rosselló, directora del Instituto de Medicina Sexual de Madrid, mantiene que el médico y los profesionales de la medicina deben evolucionar con los tiempos. “El médico debe tenerlo en cuenta cada vez que se sienta frente a un paciente. Se debe realizar una historia clínica exhaustiva, que no se limite a sintomatología, que englobe aspectos psicológicos, religiosos y educativos”.

El objetivo es por tanto, asegura Mª Victoria Peraza, uróloga del mismo centro, dar respuesta a estos pacientes, bien sea mediante la intervención médica si requieren tratamiento médico o procurando una normalización de conceptos, proporcionando información clara que les alivie el posible estrés o emociones negativas, ante un hecho fisiológico normal.

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